Cualquier tipo de ejercicio puede extender su vida, aseguran investigadores que usaron una sofisticada prueba para llegar a esa conclusión.
"Hay muchos informes publicados que afirman que el ejercicio que la persona misma reporta, como correr o trotar, es beneficioso", afirmó Todd M. Manini, investigador líder y fisiólogo de ejercicio del U.S. National Institute on Aging. "Deseábamos ver si sólo la actividad diaria usual tenía un valor de protección".
El estudio de seis años de su equipo de 302 personas entre los 70 y 82 años de edad encontró que cualquier tipo de gasto energético a través de la actividad física se relacionaba con un menor riesgo de muerte.
Ese hallazgo, publicado en la edición del 12 de julio del Journal of the American Medical Association, no es una sorpresa del todo. Organizaciones como la American Heart Association han dicho por mucho tiempo que un poco de actividad física es mejor que ninguna. Lo que fue poco común de este estudio fueron las exquisitamente detalladas medidas usadas para determinar los niveles de actividad física, señaló Manini.
En el estudio, los investigadores hicieron que los voluntarios bebieran agua que contenía dos isótopos inocuos, oxígeno-18 e hidrógeno-2. El oxígeno-18 se elimina a través del cuerpo con el agua, mientras que el hidrógeno-2 se elimina no sólo con el agua sino también con el dióxido de carbono, que se produce durante el gasto energético. Así que, al medir los niveles de agua y dióxido de carbono que salían del cuerpo, los investigadores pudieron obtener lecturas precisas del gasto energético diario.